

Queremos estar ahí cuando nos necesite
con tiempo, buen criterio y sin prisas.

Control de constantes vitales (presión arterial, frecuencia cardíaca, temperatura, saturación de oxígeno). Gestión del estado de salud y seguimiento de la evolución.
Cuidado y seguimiento de heridas agudas y crónicas. Tratamiento de úlceras venosas, úlceras por presión, pie diabético y otras lesiones.

Organización y supervisión de la medicación diaria. Administración de tratamientos intravenosos, intramusculares o subcutáneos, bajo prescripción médica.
Sondaje urinario. Cuidado y gestión de estomas. Cuidado y mantenimiento de dispositivos intravasculares para tratamientos de larga duración.
Apoyo en la higiene personal: ducha, aseo, vestido y calzado. Acompañamiento a citas médicas.
Solicite una consulta inicial para evaluar su estado de salud funcional y recibir orientación sobre los cuidados disponibles.
Antes de la primera visita, nos ponemos en contacto para conocer su situación y asegurarnos de que podemos ayudarle. Es una conversación breve, sin compromiso y totalmente gratuita.
En la primera visita, me tomo el tiempo necesario para conocer al paciente antes de comenzar cualquier cuidado. Reviso su estado de salud general, repaso su medicación y establezco un plan adaptado a sus necesidades específicas.
Cada sesión dura aproximadamente una hora y se adapta a las necesidades del día: cura de heridas, medicación, higiene personal o simplemente acompañamiento y seguimiento.
Al finalizar la visita, me aseguro de que las necesidades del paciente hayan sido atendidas. Antes de marcharme, coordinamos la próxima cita para que todo quede organizado con antelación.

El cuidado real no tiene prisas. Se toma el tiempo que necesita, se adapta a cada persona y nunca pierde de vista lo que importa: hacer que el paciente se sienta bien atendido y acompañado.
